Formación de portavoces: claves para una comunicación efectiva

En un entorno dinámico donde cada mensaje puede amplificarse en segundos, la formación de portavoces ya no es opcional, sino una pieza clave de cualquier estrategia de comunicación corporativa que busque generar confianza, coherencia y reputación a largo plazo.

Un buen portavoz no nace: se entrena. Y no solo para entrevistas complicadas o situaciones de crisis, sino para comunicar bien en todo momento.

Por eso, en BAMBU, como expertos en comunicación corporativa, queremos compartir las claves para formar portavoces capaces de comunicar de forma estratégica y alineada con las necesidades de su marca.

Elegir al portavoz adecuado (spoiler: no siempre es el CEO)

Uno de los errores más comunes en comunicación corporativa es confundir liderazgo con portavocía. En la práctica, no todas las situaciones requieren que el máximo responsable salga a escena.

Por ello, la elección del portavoz debe responder a credibilidad, contexto y audiencia. En ocasiones funcionará mejor un perfil más técnico que pueda explicar procesos y particularidades, mientras que en otras, alguien con mayor cercanía al cliente o al mercado será el perfil ideal. Forzar al CEO en cualquier escenario puede jugar en contra, disminuir el impacto del mensaje o generar una percepción de poca organización.

Un media training profesional no solamente se centrará en el CEO, sino que mapeará portavoces, definirá roles y preparará a cada perfil para el tipo de exposición que realmente le corresponde.

Controlar el mensaje sin parecer evasivo

Un portavoz eficaz no improvisa: llega con mensajes clave claros y sabe cómo hacerlos llegar, incluso cuando las preguntas del periodista no ayudan.

Aquí entra en juego el bridging o uso de frases puente. Bien trabajado, permite reconducir una conversación sin esquivar; mal utilizado, transmite opacidad. Por eso, en formación avanzada se trabaja como una herramienta defensiva, no como un truco.

El objetivo no es responder a todo, sino asegurar que lo importante queda dicho y entendido.

Construir confianza desde la autenticidad y la coherencia

Para dar un mensaje creíble no hace falta repetir un guión, sino representar la narrativa corporativa con naturalidad y coherencia con lo que se quiere transmitir. La autenticidad es el sello de un portavoz que inspira confianza: su mensaje no se siente aprendido, sino vivido.

Un portavoz bien formado entiende los valores, la estrategia y la voz de la marca, y sabe transmitirlos de manera genuina, sin perder su propio estilo ni perder la cercanía. Esa coherencia personal convierte cualquier comunicación en algo más que palabras: en una experiencia de confianza para quien escucha.

Voz, tono y lenguaje no verbal: el mensaje también se ve y se oye

El contenido importa, pero la forma importa igual o más. Aspectos como el tono de voz, el ritmo, los silencios, la postura, la mirada y las expresiones influyen decisivamente en cómo se interpreta un mensaje. Un portavoz puede tener el discurso perfecto y perder credibilidad por una comunicación no verbal mal entrenada.

Por eso, una formación de portavoces seria incluye práctica reales frente a cámaras, simulaciones de entrevistas, y sobre todo, un feedback profesional y personalizado La teoría prepara, pero la práctica corrige.

El silencio como herramienta estratégica (especialmente en gestión de crisis)

Y sí, hablemos del silencio. Porque cuando nos enfrentamos a situaciones de crisis, callar casi nunca juega a favor.

No comunicar deja un vacío que otros llenarán. El silencio se interpreta como evasión, falta de control o incluso culpabilidad. Por ello, un portavoz bien formado sabe que, aunque no tenga todas las respuestas, debe marcar presencia, explicar procesos y dar tiempos.

La formación no consiste en hablar por hablar, sino en saber cuándo, cómo y cuánto comunicar en momentos de máxima presión.

Conclusión: la reputación no se improvisa, se entrena

Para una empresa, la formación de portavoces es una inversión directa en reputación, confianza y coherencia de marca. No se trata sólo de evitar errores, sino de construir discursos sólidos que funcionen en cualquier escenario: medios, eventos, crisis o comunicación estratégica.

En BAMBU llevamos años entrenando portavoces para que comuniquen con claridad, credibilidad y control, incluso cuando el contexto no es amable. Porque cuando llega el momento de hablar, estar preparado es crucial.

 

Servicio de portavocía